La respiración es la base de que todo vaya bien en nuestro cuerpo. Los niveles de oxígeno en sangre normales van desde 95 a 100 %.El oxígeno asegura la actividad cerebral, así como el funcionamiento del sistema nervioso, las glándulas, los músculos y los órganos.

El Doctor Eusebi Chiner, neumólogo y coordinador del Año SEPAR 2014 del Paciente Crónico y las Terapias Respiratorias Domiciliarias afirma que “Si no respiramos bien, falla todo lo demás”. La respiración es la base de que todo vaya bien en nuestro cuerpo. Los niveles de oxígeno en sangre normales van desde 95 a 100 por ciento y aquellos menores de 90 se consideran bajos. En este caso, estaríamos delante de un caso de hipoxemia, un trastorno respiratorio muy peligroso, que, en caso de no tratarse a tiempo, podría provocar una enfermedad crónica de los pulmones. ¿Pero a qué otras partes del cuerpo afectan la falta de oxígeno? ¿Cómo sabemos que nos falta?

1.- Cerebro. No es ningún secreto que esta parte del cuerpo depende del oxígeno para funcionar. Las células cerebrales mueren sin oxígeno. Una saturación de oxígeno baja causa problemas mentales como confusión y pérdida de memoria a largo plazo. Si estos males son acompañados por otros signos de saturación baja de oxígeno, como sensación de hormigueo en los dedos y tos crónica, asista  a un médico.

2.- Falta de aliento. Es un indicador de saturación de oxígeno baja. Representa un padecimiento peligroso que debe ser tratado. La falta de aliento puede ser causada  por varios factores, entre ellos enfermedad pulmonar crónica obstructiva o COPD, por sus siglas en inglés, un grupo de enfermedades pulmonares que bloquean el flujo del aire. El enfisema y la bronquitis asmática crónica son dos ejemplos de este tipo de enfermedades pulmonares que evitan que llegue suficiente cantidad de oxígeno al flujo de sangre. Una saturación de oxígeno baja continua puede dañar de manera permanente la capacidad del cuerpo para respirar. El COPD causa muchas muertes en todo el mundo, según la clínica Mayo, y suele darse principalmente en fumadores.

3.- Energía. El oxígeno brinda energía al cuerpo y a sus células. Una saturación de oxígeno baja le quita a las células su fuente de energía. La fatiga, el aletargamiento y la debilidad muscular son síntomas de falta de energía. Las células necesitan el oxígeno y no puede responder como aquellas que cuentan con un suministro total. Si sufres de fatiga extrema, ten en cuenta que estés sufriendo de una saturación de oxígeno baja. Haz que te realicen un análisis de sangre. Un análisis simple con un oxímetro brinda resultados.

4.- Edema pulmonar en grandes alturas. Esta enfermedad se da cuando una persona viaja a lugares con altitudes mayores a 8.000 pies (2.400 m). El aire delgado en las grandes alturas tiene menos oxígeno y el cuerpo se priva de oxígeno rápidamente. El aire es más seco y las personas se deshidratan. Los síntomas incluyen dolores de cabeza, retención de líquidos, tos y falta de aliento. Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona que viaje a grandes alturas y puede resultar en la muerte si no se trata oportunamente.

¿Cómo se mide los niveles de saturación de oxigeno?

 La saturación de oxígeno es la medida de la cantidad de oxígeno disponible en el torrente sanguíneo. Cuando la sangre se bombea desde el corazón al cuerpo, primero pasa a través de los pulmones, donde las moléculas de oxígeno se unen a las células rojas de la sangre (eritrocitos) con el fin de ser llevado al resto del cuerpo. El porcentaje de eritrocitos que están completamente saturados con oxígeno se conoce como saturación arterial de oxígeno o nivel de oxígeno en sangre.

La saturación de oxígeno en la sangre saludable y normal es de entre un 95% y un 100%, pero los pacientes con enfermedad pulmonar a menudo tienen un porcentaje más bajo a menos que utilicen oxígeno suplementario.

Un medidor llamado oxímetro de dedo (o de pulso) se utiliza generalmente para determinar la saturación de oxígeno. Se trata de un pequeño dispositivo que se sujeta en el lóbulo del dedo o la oreja del paciente y lanza dos rayos de luz, uno rojo y otro infrarrojo, a través de la piel del paciente. Los haces de luz permiten al pulsoxímetro leer pequeños cambios en el color de la sangre del paciente causada por el pulso, lo que a su vez proporciona una estimación inmediata de la saturación de oxígeno en la sangre. Los oxímetros de dedo son más precisos cuando el pulso es fuerte.

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